Estaba sola en casa y en medio del silencio hice un té con leche. Se me vino el recuerdo de cuando mamá me llevaba al colegio y en los semáforos le daba unos sorbos a su taza. Siempre a mil, no sé cómo hacía. Lejos de romantizar su desgaste, siento que no pude haber tenido mejor mamá.
Aunque fueron muchas las veces que no supe ver que me necesitaba, ella no iba a pensar en pedirme ayuda (para no involucrarme en sus problemas, para "protegerme"). Cuidaba de mí y de mi hermano incondicionalmente y siempre se preocupó por inculcarnos sus valores. Era inteligente, profesional y creativa pero sobre todo sumamente humilde.
Mamá siempre va a ser mi eterno e inalcanzable ejemplo a seguir. Lamento no haber sido consciente de la finitud de la vida mientras la tenía a mi lado. Me cuesta no reprocharme haber podido compartir mucho más con ella y no hacerlo por priorizar cuestiones que en realidad nunca fueron tan importantes, no más que ella.
Te extraño todos los días, mamá.

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