Domingo es el encuentro con uno mismo,
el silencio que aturde.
La pregunta de dónde estamos
y hacia dónde vamos.
La ausencia a flor de piel,
el amor ardiendo por dentro.
La búsqueda del abrazo,
compartir un mate.
El deseo pendiente,
la inquietud de lo latente.
El repaso de nuestras fallas,
las decisiones por tomar
ese objetivo sin concretar.
Domingo es el rumbo que no terminamos de definir.

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